viernes, 5 de febrero de 2010

La corrupción abre la crisis política más grave de la democracia balear

Las denuncias anónimas, en buena parte "vendettas" políticas, y el trabajo incansable de la Justicia, han conducido a la detención e imputación de la cúpula de Unión Mallorquina (UM) por numerosos casos judiciales, abriendo así la crisis política más grave de la democracia en las Islas Baleares.
La caja de los truenos la destapó hoy el presidente autonómico, Francesc Antich, quien, tras la invitación y el firme apoyo de Ferraz, se acostó anoche con dos ideas: "tolerancia cero" ante la corrupción y echar a los tres consellers de UM de su gobierno.
Aunque el cuarto presidente de UM en esta legislatura, Josep Melià, intentó esta mañana parar el golpe, Antich, un político pausado en su toma de decisiones, echó mano sin doblegarse del "alea iacta est" ("la suerte está echada"), que soltó Julio César cuando cruzó el río Rubicón y se rebeló contra la autoridad del Senado romano.
Bajo el principio de que "todo lo malo, puede empeorar", el pacto de centro izquierda de Baleares aguantó con destreza hasta el final en su primera edición (1999-2003), a pesar de la famosa y criticada "ecotasa", pero esta vez el barco no ha aguantado la desastrosa galerna de la corrupción, que ha inundado a la cúpula de UM, y a numerosos socios.
El partido de centro nacionalista, regido durante años con mano de hierro por su actual presidenta de honor y también del Parlament, Maria Antonia Munar -también imputada-, ha sido clave en ésta y en pasadas legislaturas con sus tres diputados en un Parlament de 59 representantes.
UM ha sido la bisagra, la chica del baile con la que siempre quisieron bailar PSOE y PP, desde que se abrió el proceso autonómico.
La expulsión hoy de UM -el presidente ha empleado con finura el verbo "apartar"- supera con generosidad otro de los momentos históricos de la joven democracia balear: cuando dimitió en 1995 el entonces presidente de las islas, Gabriel Cañellas (PP), tras ser condenado por el caso "Túnel de Sóller".
En aquella ocasión, a trancas y barrancas, se superó la situación porque los populares gozaban de la siempre ansiada mayoría absoluta parlamentaria. Desde hoy, PSOE y Bloc se lanzan a la aventura de gobernar en solitario, sin saber si sus propuestas podrán ser aprobadas en las tres instituciones tocadas.
En una breve rueda de prensa, Antich ha confundido hoy un poco a los periodistas al afirmar que sus proyectos políticos siguen vigentes y, para ello, contaría con el sí de los nacionalistas.
Le ha faltado tiempo al presidente de UM para puntualizar que, a partir de ahora, su formación votará según su programa, es decir, como estime oportuno.
Es más, el dirigente nacionalista no descarta nada: ni una moción de censura junto al PP ni la posibilidad de forzar elecciones anticipadas, algo que por el momento no se vislumbra en el horizonte. Pero todo es posible en estas islas.
Otra incógnita a resolver es qué futuro le depara a UM: ¿Su desgaste por corrupción será tal que no alcanzará en las elecciones de 2011 el necesario 5 por ciento de representación para poder sentarse en el Parlament balear?.
Por el momento, aunque los populares también llenan de causas los tribunales, su imagen queda menos dañada al vivir en la oposición, aunque también está tocada. Como ejemplo, el ex ministro de Medio Ambiente y ex presidente de la Comunidad Jaume Matas (PP), tendrá que declarar en marzo como imputado en el caso "Palma Arena".
Al final, lo realmente dañado, como ha lamentado hoy el presidente socialista, es la imagen de Baleares de cara al resto de España, de Alemania y Gran Bretaña, que cada año envían millones de turistas a las islas, conocidas ya no tan solo por el "sol y playa" y las ensaimadas: la corrupción política balear pisa fuerte.

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