lunes, 21 de noviembre de 2011

La corrupción ya afecta la imagen de Humala

De acuerdo con un sondeo de la firma Ipsos-Apoyo divulgado este domingo por el diario El Comercio, Ollanta Humala ostenta un 56% de aprobación, mientras que en octubre la cifra era de 62 por ciento. Además, su índice de desaprobación alcanzó el 34%, luego de que en la última medición fuera del 22 por ciento.

Quienes aprueban al gobernante dicen que él está realizando un cambio para la mejora del país, lucha contra la corrupción, está cumpliendo lo prometido en su campaña y se preocupa por los más pobres, según los datos de la encuesta.

El estudio apunta, por otro lado, que la primera dama, Nadine Heredia, goza de un 63% de aprobación y una desaprobación del 33 por ciento. Según analistas, esa percepción se debe, principalmente, a su preocupación por los problemas de las comunidades y a la participación, con discursos, en las reuniones de su esposo con pobladores en el interior del país. Desde que Humala llegó al poder, Heredia es señalada por opositores y reportes de prensa como su posible sucesora.

Alfredo Torres, director de la consultora privada, señaló que la caída de la aprobación de la gestión del gobierno en noviembre se debe a dos temas: el escándalo de su vicepresidente segundo Omar Chehade, acusado de un supuesto tráfico de influencias, y a los conflictos mineros.

El caso de Chehade acapara la atención política desde que una investigación develó, semanas atrás, un presunto caso de tráfico de influencias para fomentar desalojo ilegal de la azucarera Andahuasi, administrada por los trabajadores, y así beneficiar al grupo Wong, uno de los accionistas en conflicto.

El 86% de los consultados por Ipsos Apoyo considera que el funcionario debe renunciar. Además, un 67% afirma que su permanencia es un desplante al presidente Humala.

El Congreso decidió abrir una investigación contra Chehade por una supuesta infracción constitucional y la presunta comisión de los delitos de patrocinio ilegal, cohecho activo genérico y tráfico de influencias. La Fiscalía, que también se encuentra investigando el caso, lo interrogó el pasado viernes durante tres horas, aunque no se ofreció información sobre sus declaraciones.

El pasado 8 de noviembre, Chehade anunció públicamente que había tomado la decisión de "no ejercer las funciones" de su cargo de vicepresidente mientras se realizan las investigaciones. Emitió ese pronunciamiento, que no supone una renuncia al cargo, dos días después de que el presidente Humala le aconsejara "dar un paso al costado".

jueves, 15 de septiembre de 2011

"La Corrupción en España, la ven como un problema menor"

Acusado de prevaricación en tres causas distintas, Baltasar Garzón, el juez más perseguido en los últimos tiempos, sobre todo después de querer investigar los crímenes del franquismo, reconoce abiertamente que los magistrados pueden sentirse presionados cuando tratan de luchar contra la corrupción, un ámbito asociado más que nunca a la política. En su discurso, aunque sin mencionar explícitamente al PP, pone ejemplos que evocan a los casos relacionados con este partido, como la trama Gürtel, investigada inicialmente por él. Ayer, participó en un ciclo de conferencias sobre el impacto de la corrupción económica en los países, organizado por la Escuela Andaluza de Economía. En la entrevista con Público el juez sólo admitió preguntas circunscritas al tema de su intervención.

¿En qué medida la política fomenta la corrupción?

No se puede hablar con carácter general, pero sin duda la política es uno de los ámbitos en los que la corrupción pública y privada, en cuanto la privada tiende a influir en la esfera de lo público, se produce. Y no ya en España, sino con carácter general en todos los países. La propia cuestión relacionada con la financiación de los partidos es un ámbito clásico. La ineficacia de las instituciones o la falta de coordinación de las mismas pueden favorecer que en determinados ámbitos, como los relacionados con el suelo o el medio ambiente, se produzca la corrupción.

¿Se puede decir que la política es una de las causas de la corrupción?

Está íntimamente relacionada con ella, pero no se puede decir con carácter general que sea la causa de la corrupción. Es más bien un ámbito en que la corrupción y, sobre todo, los grupos que la practican van a tratar de controlar, de buscar los espacios más favorables para conseguir el beneficio económico que persiguen.

Pero parece que esas actuaciones al final no tienen coste, ni político ni judicial. Es como si la sociedad estuviera acostumbrándose a la corrupción. ¿Lo cree así?

Sí, en España es curioso el fenómeno, porque las encuestas dicen que más del 60% de la población asume que la corrupción está arraigada y el 54% se muestra contrario a ella. Pero luego, en la votación en las urnas, se vuelve a elegir a aquellos que están señalados por o presuntamente por la corrupción.

¿Por qué?

Porque creo que hay una especie de conciencia en España no a favor, pero sí de que la corrupción es un problema menor. Importa no tanto el comportamiento corrupto como que te sorprendan. Porque también hay una inclinación individual hacia la corrupción, y también a creer que aquello que tú haces no tiene relevancia social, sino que la relevancia viene por parte de otros.

Eso es justamente lo que ha pasado, por ejemplo, con el caso Gürtel' o el caso de los trajes', ambos relacionados con el PP. Estallaron en su momento y ahora parece que se han descafeinado.

Yo no puedo hablar mucho de ese tema porque fui el juez que inicialmente llevó la investigación, pero eso suele suceder cuando las investigaciones se dilatan en el tiempo, que la sociedad pierde el punto de referencia. Y también cuando se producen informaciones muy contradictorias acerca de ese fenómeno.

¿Como cuáles?

En este caso en particular ha habido intereses cruzados muy potentes para que el mensaje no fuera el que exactamente se desprendía de la instrucción. El devenir judicial de una causa tiene su importancia y cuando se extiende en el tiempo y se trata de actividades presuntamente delictivas organizadas, se pierde esa fuerza que inicialmente tiene. En todo caso, habrá que esperar a que se visualice la acción de la Justicia en un juicio para llegar a una conclusión definitiva. Aun siendo investigaciones complejas, no pueden dilatarse en el tiempo hasta el punto de que se pierda la referencia de los hechos que se investigan.

¿Esa dilación convertiría en cómplice de la corrupción a la Justicia?

No, eso lo que demuestra es que la Justicia y sus tiempos deben ser un tema de estudio en profundidad y de resolución. La acción de la Justicia debe ser ágil y eficaz. La ultima encuesta conocida hoy [por ayer] del Consejo General de la Abogacía incide en esto. No se reprocha a los jueces que pierdan su imparcialidad, sino que las dilaciones existen y acaban produciendo una desconfianza profunda en la Justicia. Por tanto, hay que solventar eso y de una forma contundente. No se puede permitir que la Justicia esté en entredicho y, sobre todo, que no genere la confianza que los ciudadanos demandan, sobre todo teniendo en cuenta que, aunque se le puedan poner muchos peros a las encuestas, no es una encuesta sobre la situación en general del país. Normalmente, las personas que opinan sobre la Justicia es porque han tenido algún contacto con ella. No nos vale, por tanto, a los jueces minimizar la importancia de esas encuestas.

Pero partiendo de esa imparcialidad, ¿se producen casos en los que los jueces se sientan presionados por luchar contra la corrupción?

Pueden producirse, en ese y en otros muchos casos, en crímenes organizados, en crímenes que afecten a ámbitos de acciones terroristas... El problema no está ahí. El delincuente o aquel que comete hechos graves puede tener la tendencia de influir en el juez que está investigando, que está juzgando. El problema está en el juez que se deje presionar o intimidar, es decir, que no denuncie el hecho o que no se retire en el momento en que ese hecho se produzca. Consentir esa situación es lo que genera un comportamiento delictivo en el juez.

¿En qué medida el capitalismo fomenta la corrupción?

El capitalismo ha pasado de ser una especie de sistema de expropiación de bienes a ser un sistema en el que los lobbies, los grupos mafiosos, criminales, están robando los valores y por tanto hay que plantearse muy seriamente cuál es esa situación. La crisis es un buen ejemplo de ello. El capitalismo tiene las manos sucias, las manos manchadas con comportamientos no sólo de la corrupción, sino con otros que han propiciado la situación. Por tanto el cambio tiene que ser más profundo. Si sólo se combaten los efectos y no las causas, se volverá a repetir y las consecuencias serán más graves. Sí tiene una responsabilidad y, sobre todo, la tienen los que han interpretado que el capitalismo salvaje es una fórmula para solventar los problemas cuando es lo que los está generando.

miércoles, 31 de agosto de 2011

¿La Corrupción es un mal imbatible?

La corrupción ha adquirido una dimensión política que puede llegar a ser decisiva a la hora de evaluar las relaciones entre gobernantes y gobernados

Una encuesta realizada por el Instituto de Investigaciones Jurídicas y Políticas de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), cuyos resultados más relevantes fueron publicados en la última edición dominical de este matutino, ofrece un panorama muy desalentador sobre la actitud y las percepciones de los cochabambinos sobre uno de los males que más daño causa a nuestra sociedad: la corrupción.

En efecto, los resultados arrojados por el estudio que comentamos indican que la inmensa mayoría de la población cochabambina (más del 90 por ciento) considera que la corrupción es un mal que está fuera de control, 80 por ciento no alienta ninguna esperanza en que el Gobierno actual tenga alguna posibilidad de éxito para enfrentar y derrotar este flagelo y sólo ocho de cada 10 personas tienen una percepción optimista al respecto.

Que así sea no es, por supuesto, nada nuevo. Muy por el contrario, desde que los sondeos de opinión pública comenzaron a ser aplicados en nuestro país como un instrumento de investigaciones sociológicas, el tema de la corrupción –y la percepción que sobre el problema tiene la ciudadanía– ha sido uno de los más estudiados. Y todos ellos han coincidido, con muy pequeños márgenes de variación, en identificar a éste como uno de los principales males de nuestra ciudad.

Siendo eso así, es evidente que sería muy injusto atribuir al Gobierno actual la mayor parte de la culpa. No es menos cierto, sin embargo, que no resulta muy alentador, desde el punto de vista de las actuales autoridades gubernamentales, saber que los esfuerzos hechos durante los cinco años transcurridos desde el inicio de la actual gestión no han sido suficientes para cambiar la imagen que la ciudadanía tiene de la manera como desde el aparato estatal se administran los bienes colectivos.

Que así sea no es un dato irrelevante si se considera que, además de sus connotaciones estrictamente éticas, el tema de la corrupción y la percepción que de ella tiene la población en nuestro país, como en todas las sociedades del mundo moderno, posee una muy importante carga política.

Al respecto, no puede olvidarse que entre los factores que suelen ser identificados como los detonantes de las rebeliones populares de los últimos tiempos se destaca la indignación colectiva por la manera poco transparente como las autoridades administran el patrimonio colectivo, sin importar el signo ideológico con el que se identifiquen.

En el caso nuestro, como es fácil recordar, la percepción negativa sobre la conducta de las autoridades públicas contribuyó en gran medida a la debacle del sistema de partidos vigente entre 1982 y 2002. La creencia de que la corrupción era un mal inherente a ese sistema y que una radical transformación política sería suficiente para modificar la situación fue uno de los principales motivos de la masiva esperanza depositada en los nuevos actores, por lo que resulta comprensible que en éste, como en otros asuntos, la frustración sea proporcional a las expectativas que la precedieron.

martes, 21 de junio de 2011

40 notarios y registradores, investigados por temas de corrupción.

La Superintendencia de Notariado y Registro abrió investigación contra 40 personas, al encontrar que dichos funcionarios se encuentran involucrados en casos de entregas irregulares de tierras.

Por los mismos hechos que en su mayoría han ameritado apertura de investigaciones debido a denuncias de la ciudadanía, han sido destituidos 5 registradores. Los funcionarios destituidos son los ejercían en los municipios de Girardota, Acacias, Carmen de Bolívar, Agua de Dios y San Martín.

viernes, 7 de mayo de 2010

Celebran en Ecuador 65 años de victoria en la Gran Guerra Patria

La embajada de Rusia en Ecuador celebró hoy en esta capital el 65 aniversario de la victoria en la Gran Guerra Patria (1941-1945), con una recepción a la cual asistieron representantes del gobierno, cuerpo diplomático, militares y otras personalidades.

El embajador ruso acreditado en Ecuador, Yan Burliay, pronunció las palabras centrales en recordación de los 27 millones de muertos en la lucha contra las fuerzas del nazi fascismo que intentaron ocupar el territorio de la entonces Unión Soviética.

Burliay destacó el patriotismo de los combatientes de la Gran Guerra Patria y se refirió a la defensa de Moscú, la batalla de Stalingrado, del Arco de Kursk, y las miles de acciones que hicieron posible la derrota del fascismo alemán y sus aliados en Europa.

Durante esta semana se celebró en la Sala de Cine Alfredo Pareja, de la Casa de la Cultura, la Jornada de Cine Ruso, Memoria Bélica por la Paz, con sesiones a teatro lleno desde el martes, y la proyección de filmes antológicos.

Entre estos filmes, el público ecuatoriano pudo disfrutar "Los amaneceres son aquí apacibles" (1972, del director Stanislav Rostostky); "Ellos lucharon por la Patria" (1975, Sergie Bondarchuck) y "Cuando pasan las grullas" (1957, Mikhail Kalatozov).

La jornada de cine concluirá el próximo domingo, con dos sesiones diarias y la proyección de otros ocho filmes históricos.

viernes, 5 de febrero de 2010

La corrupción abre la crisis política más grave de la democracia balear

Las denuncias anónimas, en buena parte "vendettas" políticas, y el trabajo incansable de la Justicia, han conducido a la detención e imputación de la cúpula de Unión Mallorquina (UM) por numerosos casos judiciales, abriendo así la crisis política más grave de la democracia en las Islas Baleares.
La caja de los truenos la destapó hoy el presidente autonómico, Francesc Antich, quien, tras la invitación y el firme apoyo de Ferraz, se acostó anoche con dos ideas: "tolerancia cero" ante la corrupción y echar a los tres consellers de UM de su gobierno.
Aunque el cuarto presidente de UM en esta legislatura, Josep Melià, intentó esta mañana parar el golpe, Antich, un político pausado en su toma de decisiones, echó mano sin doblegarse del "alea iacta est" ("la suerte está echada"), que soltó Julio César cuando cruzó el río Rubicón y se rebeló contra la autoridad del Senado romano.
Bajo el principio de que "todo lo malo, puede empeorar", el pacto de centro izquierda de Baleares aguantó con destreza hasta el final en su primera edición (1999-2003), a pesar de la famosa y criticada "ecotasa", pero esta vez el barco no ha aguantado la desastrosa galerna de la corrupción, que ha inundado a la cúpula de UM, y a numerosos socios.
El partido de centro nacionalista, regido durante años con mano de hierro por su actual presidenta de honor y también del Parlament, Maria Antonia Munar -también imputada-, ha sido clave en ésta y en pasadas legislaturas con sus tres diputados en un Parlament de 59 representantes.
UM ha sido la bisagra, la chica del baile con la que siempre quisieron bailar PSOE y PP, desde que se abrió el proceso autonómico.
La expulsión hoy de UM -el presidente ha empleado con finura el verbo "apartar"- supera con generosidad otro de los momentos históricos de la joven democracia balear: cuando dimitió en 1995 el entonces presidente de las islas, Gabriel Cañellas (PP), tras ser condenado por el caso "Túnel de Sóller".
En aquella ocasión, a trancas y barrancas, se superó la situación porque los populares gozaban de la siempre ansiada mayoría absoluta parlamentaria. Desde hoy, PSOE y Bloc se lanzan a la aventura de gobernar en solitario, sin saber si sus propuestas podrán ser aprobadas en las tres instituciones tocadas.
En una breve rueda de prensa, Antich ha confundido hoy un poco a los periodistas al afirmar que sus proyectos políticos siguen vigentes y, para ello, contaría con el sí de los nacionalistas.
Le ha faltado tiempo al presidente de UM para puntualizar que, a partir de ahora, su formación votará según su programa, es decir, como estime oportuno.
Es más, el dirigente nacionalista no descarta nada: ni una moción de censura junto al PP ni la posibilidad de forzar elecciones anticipadas, algo que por el momento no se vislumbra en el horizonte. Pero todo es posible en estas islas.
Otra incógnita a resolver es qué futuro le depara a UM: ¿Su desgaste por corrupción será tal que no alcanzará en las elecciones de 2011 el necesario 5 por ciento de representación para poder sentarse en el Parlament balear?.
Por el momento, aunque los populares también llenan de causas los tribunales, su imagen queda menos dañada al vivir en la oposición, aunque también está tocada. Como ejemplo, el ex ministro de Medio Ambiente y ex presidente de la Comunidad Jaume Matas (PP), tendrá que declarar en marzo como imputado en el caso "Palma Arena".
Al final, lo realmente dañado, como ha lamentado hoy el presidente socialista, es la imagen de Baleares de cara al resto de España, de Alemania y Gran Bretaña, que cada año envían millones de turistas a las islas, conocidas ya no tan solo por el "sol y playa" y las ensaimadas: la corrupción política balear pisa fuerte.

jueves, 28 de enero de 2010

¿Guerra buena o despótica?

Distinguir la guerra buena, Afganistán, de la guerra mala, Irak, se ha convertido en sinónimo de evidencia. Hay que abandonar esa distinción, tan falsa como absurda. Irak fue una guerra que se está ganando por decirle a la gente la verdad del incremento de tropas.

¿Pasará lo mismo con Afganistán, o dominará la tendencia despótica de callar lo que molesta?

Las noticias que aparecen estos días sobre Afganistán son confusas. Por una parte, la prensa que apoyó con denuedo la derrota americana y por tanto occidental en Irak está interesada en solucionarlo todo en una negociación de cesión a terroristas y talibán, y en hablar de solución no militar. De ahí la insistencia en la recaudación de fondos en la Conferencia, en la retirada de la lista de terroristas de la ONU (¿alguien recuerda alguna lista antiterrorista eficaz de la ONU?), la fijación de una fecha para la retirada de las tropas y la lucha contra la corrupción con que se identifica a Karzai. Por ejemplo, cuando uno oye al representante saliente de la ONU decir que: "El incremento de tropas no debe minar los objetivos civiles que son igualmente importantes. Ni la elaboración de una estrategia de tendencia dominante política", lo que entiende es: retirada a la vista y apaciguamiento.
Y, sin embargo, no está tan claro. Alemania acaba de anunciar que enviará 850 soldados más. Francia estaba esperando el anuncio para decidir mandar unos 650. España ya adelantó hace tiempo que serían 511 adicionales, sin debate ni discusión alguna, como le gustan las cosas a Chacón.
Poco se puede decir de Obama, pero resultaría extraño que quienes participaron en el exitoso "surge" de Irak (Petraeus, McChrystal y Gates) hubieran aceptado hacer lo contrario en Afganistán. La propaganda es otra cosa. La misma Alemania que hoy anuncia un aumento de casi mil soldados lo hace con un 79% de opiniones contrarias a un refuerzo de tropas en Afganistán, y sobre el telón de fondo de un supuesto error bélico de soldados alemanes que costó vidas de civiles, sobre el tortuoso pasado del ejército alemán, y sobre una retahíla de barbaridades y mentiras acerca de la "guerra de Bush". Tras ocho años atizando en toda Europa el sentimiento anti-guerra, como para no fijar una fecha de retirada.
No se trata principalmente de discutir la decisión de echarle agua al vino a la estrategia similar a la que Bush hizo funcionar en Irak, sino de subrayar el despotismo de nuestro tiempo que se ve obligado a vestir las guerras con el color que se lleva en la opinión pública. Color que, por otras razones en España, electorales se ha cultivado. Es la única manera "progre" de hacer la guerra de Bush: dar la impresión de que es otra cosa. Es decir, la diferencia sustancial en todo este tinglado es la desaparición de la ecuación de George W. Bush. Ahora todos pueden hacer lo mismo, pero siempre que den la impresión de ser exactamente lo contrario.
El problema es que la mentira y el despotismo son incompatibles con la democracia.
Así, se va a oír hablar de contribuciones financieras, estrategias no militares, de embajadores que no creen en las misiones militares y que filtran telegramas diciendo que enviar más tropas es contraproducente porque los afganos no se hacen cargo de su seguridad, de negociaciones con talibán moderados, de que la victoria es una retirada a tiempo...Lo cierto es que, de momento, a pesar de la ambigüedad del mensaje y de lo inaceptable de la opción negociadora, Occidente está intentando ganar en Afganistán, pero sin que se note demasiado. Algunos tendrán que combatir, pero hay otros obsesionados con ganar elecciones.
Estos equilibrios de los que se creen más listos que nadie, los carga el diablo. Es muy dudoso que un desembarco de Normandía así sin mucha convicción y en plan tranquilo, mientras se negocia con los nazis recuperables, hubiese acabado en victoria. Respetar a los que van a morir y a los que van a votar es una exigencia moral ineludible y ello obliga a decirles la verdad. Aunque eso signifique demostrar que Bush era quien lo hacía, mientras "progresistas" de todos los pelajes en los medios y en la política estaban empeñados en ganar elecciones. Como sea.